Café turco, un tesoro lleno de tradición y sabor

Para despertar, concentrarte, socializar o simplemente degustar, una taza de café siempre será bien recibida. El café no es simplemente un mundo, es todo un universo. Gracias a sus variedades, beneficios, historia, creaciones y curiosidades, dentro de las cuales destaca la fortuna.

En Turquía y Líbano compartir con la gente una taza de café es señal de convivencia y hospitalidad, además de que es de buena fortuna, incluso se dice que se puede saber lo que te depara la vida por medio de un peculiar tipo de café, “el café turco”. Es ideal para esta práctica, pues está muy molido e impalpable. Se lee, interpreta y predicen los residuos en el fondo de la taza.

Foto: cursosbaristacafe.com.mx

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Se trata de un tipo de café nada tradicional, muy especial, cargado, aromático. Hay que tener un poco de cuidado a la hora de tomarlo, no por nada fue incluido en 2013 en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.

¿Cuándo surge y por qué es tan especial? Se dice que llegó a las calles de Turquía en el siglo XVII y se referían a él solo como “café” o kahve. También se le conoce como café arábigo. Su preparación con grano molido debe tener una consistencia tipo harina. La bebida, al ser muy concentrada, se suele servir en tazas pequeñas sin asa, con o sin azúcar. Su color negro intenso posee mucha textura, es de sabor amargo, perfumado y con mucho cuerpo. Aunque es una tradición de origen turco, esta ha sido adoptada por muchos lugares en el mundo.

El secreto está en moler el grano
El café turco se prepara en un recipiente especial llamado “cezve” o “ibrik”, una jarra de cobre o latón con una larga asa. Se bebe en pequeños pocillos o tazas, de donde sobresale una ligera espuma. La bebida le debe sus marcadas características y su nivel de concentración a su especial modalidad de preparación. El grano debe ser molido de manera uniforme y fina, especialmente con un molinillo de cobre manual hasta conseguir que se convierta en polvo, lo que requiere de dedicación y entrega, propia de las cosas bien hechas.

Para aromatizar el café turco se emplean varias especias, como el cardamomo y la canela, que hacen la diferencia con las muchas mezclas u otros cafés que existen.

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Otra de las tradiciones asociadas a esta bebida se relaciona con el momento de la pedida de mano. En Turquía la tradición manda que la novia prepare, sirva café y le añada sal a la taza de su futuro marido de tal forma que resulte intomable. Si el prometido se lo bebe y no realiza ningún comentario ni muestra disgusto, se considera que el hombre es digno de su amor, ya que antepone el hecho que lo haya preparado su prometida al amargo sabor.

Una pequeña taza de café nos ofrece tradiciones que vale la pena conocer.