Cambio de estación: comida y vinos ad hoc para primavera

Cambio de estación: comida y vinos ad hoc para primavera

Al menos desde hace un par de semanas, parece que el invierno se ha ido. Ya es momento de dejar atrás esos reconfortantes platos de cuchara acompañados con vinos tintos de gran cuerpo y complejidad que tanto apetecen para contrarrestar el frío.

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Es un hecho que al entrar la primavera no solo la naturaleza se transforma en todos sentidos, también cambian el estado de ánimo y la demanda de calorías que el cuerpo necesita, pues el apetito tiende a disminuir y se antojan más bien comidas ligeras.

Por eso, lo ideal es ir reduciendo de la dieta diaria aquellos guisos de cocción lenta y larga, horneados o fritos, para sustituirlos por platillos de preparación más simple que podamos comer en crudo o cuya cocción sea corta, ya sea al vapor, salteados, escaldados o hervidos, lo cual traerá el beneficio adicional de un menor consumo de aceite o cualquier otro tipo de ingrediente graso.

En la primavera además aumenta la variedad de productos de temporada. Aguacate, brócoli, alcachofa, espárragos, arúgula, lechuga, tomates, zanahoria, betabel, haba, mango, piña, naranja, toronja, fresa, guanábana, sandía, limón, plátano, entre otros, encabezan la lista de verduras, frutas y legumbres ricas en nutrientes y vitaminas. Entre los pescados y mariscos propios de esta época destacan el atún aleta amarilla, pulpo, ostión, mejillón, calamar, camarón, jurel, mero rojo, sardina, barrilete.

Haciendo uso de tu creatividad e incorporando semillas, lácteos, granos, germinados y frutos secos, con todos estos ingredientes tienes infinidad de opciones para elaborar sin mayores complicaciones platillos sencillos pero muy completos.

Sopa fría de tomate con queso de cabra; revuelto de camarones con espárragos verdes; ensalada de lechuga, tomate, cebolla, aguacate, aceitunas y atún a la plancha aliñada con aceite de oliva, vinagre, sal, pimienta y hierbas provenzales; mousse de guanábana y yogur, son algunas ideas saludables y frescas con las que puedes empezar a ensayar.

Obviamente los vinos ideales para maridar esta clase de platos son los blancos, rosados, espumosos o tintos jóvenes con menor graduación alcohólica y que al paladar dan sensación de ligereza y frescura, con notas de carácter floral, herbal o afrutado.

Entre las variedades blancas recomendadas están el Albariño, Verdejo, Chardonnay, Chenin Blanc o Sauvignon Blanc, mientras que en las tintas sobresalen el Tempranillo, Syrah, Pinot Noir, Cabernet Franc o Merlot.