El mito de la totoaba

El mito de la totoaba

Le llaman “el gigante” del Alto Golfo de California y en realidad es el pez de mayor tamaño de esta zona, su único hábitat en el planeta. Se trata de la totoaba, una especie de la familia de las curvinas.

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Su captura desmedida para satisfacer la demanda del mercado asiático, particularmente el chino, mermó la población a tal punto que fue declarada en peligro de extinción y su pesca está en veda permanente desde 1975.

Aunque no es su carne la que ha llegado a cotizarse en cantidades superiores a los sesenta mil dólares por kilo, sino su vejiga natatoria o buche y con el cual los peces controlan su flotabilidad.

Y es que en China prevalece el antiguo mito popular de que la sopa de buche posee múltiples propiedades: desde afrodisíacas para incrementar la potencia sexual, hasta medicinales como mejorar la circulación o disminuir el colesterol, e incluso se considera una suerte de elixir de la juventud pues regenera la piel y alarga la vida.

Pero ¿cómo fue que los chinos se interesaron desde el siglo XIX en un pez mexicano? Aparentemente la respuesta está en el nombre científico de Bahaba taipingensis, una especie muy similar a la totoaba en tamaño y peso, con un buche igual de apreciado y también en peligro de extinción, que se encuentra en la desembocadura de algunos ríos de China, como el Yangtsé. Por tanto es bastante probable que bahaba sea el origen de la palabra totoaba.

Quizá pareciera que el futuro de la totoaba es poco prometedor. Sin embargo, hace poco más de dos décadas la Universidad Autónoma de Baja California inició trabajos de investigación para reproducir y criar esta especie bajo condiciones controladas en granjas acuícolas.

El resultado de ello es que, al día de hoy, en México operan tres Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) donde está permitido el cultivo de la totoaba para su crianza, cultivo y comercialización solo dentro de nuestro país.

No te extrañe entonces si en el menú de un restaurante te encuentras entre sus platillos estelares a la totoaba (por supuesto para ofrecerla, debe tener el respaldo de provenir de una UMA), y desde luego no puedes dejar de probarla; su carne es blanca, delicada y jugosa, posiblemente una de las mejores, con buen porcentaje de proteínas y ácidos grasos Omega 3 y Omega 6.