Bloqueadores vs bronceadores, ¿cuál elegir?

Bloqueadores vs bronceadores, ¿cuál elegir?

Sin duda tomar el sol tiene muchas ventajas para la salud. Además de mejorar el aspecto de la piel, ayuda a estimular la producción de vitamina D la cual es indispensable para fortalecer los huesos. Pero si no se toma con las debidas precauciones puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro y, lo que es más grave, cáncer de piel.

Para evitar que esto suceda, lo recomendable es asolearse durante las primeras horas del día, entre 9 y 12 de la mañana como máximo, y después de las 4 de la tarde. Lo ideal es iniciar en pequeños lapsos de 10 minutos e irlos aumentando progresivamente hasta 20 minutos, aunque nunca sin exceder 30 minutos.

Asimismo es fundamental siempre utilizar el nivel de protección adecuada, pero ¿cómo elegir el ideal para cada tipo de piel?, ¿el bloqueador es igual que el protector?, ¿es mejor un bloqueador y/o protector que un bronceador?, ¿cuándo y con qué frecuencia debe aplicarse?

En términos generales, es posible hacer una diferenciación entre protectores y bloqueadores. La característica principal de los primeros es reducir la cantidad de rayos que penetran en la piel; mientras que los bloqueadores reflejan los rayos UVB y UVA evitando que lleguen a la piel. Si bien ambos poseen distintos niveles de FPS (factor de protección solar), que varía desde 2 hasta 100, ningún producto de esta clase brinda una protección al 100%.

Tanto protectores como bloqueadores, representan la forma más segura de exponerse al sol, no así los bronceadores pues en realidad lo que hacen es concentrar los rayos solares sobre la piel pero sin protegerla.

La elección del tipo de protección adecuada para cada piel dependerá de la manera en cómo esta reacciona al sol; es decir, por ejemplo, si la piel enrojece rápidamente al contacto con el sol, presenta manchas o lunares, entonces lo aconsejable es utilizar productos de muy alta protección, como aquellos con FPS 50. Este es el factor indicado para niños pequeños y adultos mayores.

Para que un protector o bloqueador funcione correctamente es importante aplicarlo con generosidad al menos 30 minutos antes de la exposición al sol, prestando atención a las áreas más sensibles del cuerpo (rostro, párpados, labios, escote, hombros), y volver a aplicar cada dos horas o antes en caso de haber estado en contacto con el agua.

De cualquier forma, siempre recuerda consultar con tu médico dermatólogo las posibles contraindicaciones.