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Los exquisitos insectos comestibles de México que debes probar

Muchas veces hemos visto a personajes en películas comer insectos y hemos pensado eww en vez de “viscoso pero sabroso” jurando que jamás probaríamos algo así. Hay una gran variedad de insectos que forman parte del mundo culinario de nuestro país. Desde hormigas hasta alacranes, aquí se come de todo y no debemos de cerrarnos a la posibilidad de probar alguno si tenemos la oportunidad. Algunos de ellos cuentan con propiedades medicinales y llevan siendo un ingrediente clave desde épocas prehispánicas.

Gusanos de Maguey

Unos de los más conocidos son los gusanos de Maguey. Se pueden comer desde solitos con limón y chile hasta en tacos después de haber sido salteados en el comal. Son insectos caros porque no son fáciles de encontrar. Son un manjar repleto de proteínas y minerales haciéndolo perfecto para mejorar y mantener una buena salud.

Escamoles

Los escamoles, mejor conocidos como “el caviar mexicano” tienen una textura crujiente y acompañan perfectamente a diferentes platillos mientras que también se pueden disfrutar solos. Solo están disponibles durante pocos meses del año y su precio es elevado por la alta demanda que llegan a tener.

Chapulines

Los chapulines son quizás mis favoritos, me encanta comérmelos con chile piquín y limón mientras que también los disfruto en guacamole. El segundo lo descubrí en Oaxaca hace ya muchos años y sigue siendo de mis guacamoles favoritos.

Jumiles

Los jumiles o chinches de monte son un poco más grandes que una hormiga y se encuentran de noviembre a febrero. Este peculiar insecto se debe mantener vivo dado a que pierde su sabor fácilmente. Por esto se guardan tradicionalmente en cazuelas de barro y se les echa agua hasta el momento de comérselas. Al momento del crunch es cuando sale su delicioso sabor y gracias a estudios realizados en ellos ahora sabemos que también son anestésicos y analgésicos. Son tan populares que en Taxco celebran el Día del Jumil una vez al año.

Alacrán

Posiblemente el que más conmoción causa es el temido alacrán. Sí, en México también lo consumimos en varios estados, especialmente en Sonora y Durango. Se fríe y después se saltea en un comal y su sabor es extrañamente similar a la carne de res. Se puede comer solo o en taco y debo admitir que uno debe de ser muy valiente para probarlo…o por lo menos cerrar los ojos mientras lo pruebas por primera vez.

En la CDMX hay varios puestos y restaurantes en donde podemos encontrar a estas extrañas delicias y uno de ellos es el restaurante Limosneros en el Centro Histórico. Su cocina se basa en productos 100% mexicanos y tradicionales con toque contemporáneo que nos transportan a un México del pasado. La decoración es típica del centro y su ambiente es perfecto para disfrutar nuestras raíces y también para presumirlas con amigos extranjeros.

No olvides que muchas veces tenemos que salirnos de nuestra área de confort para descubrir cosas nuevas que nunca creímos que nos iban a gustar.

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