El eterno dilema: Whisky, Whiskey y Bourbon

El eterno dilema: Whisky, Whiskey y Bourbon

No resulta inusual -incluso entre quienes consideran a determinada marca su predilecta- que la distinción entre whisky, whiskey o bourbon les sea indiferente. Quizá en esencia parecen similares, pero las peculiaridades en sus características marcan la diferencia.

Se dice que fue San Columba, un monje irlandés, el responsable de transmitir el conocimiento sobre la fabricación de este destilado en tierras escocesas hacia el siglo VI. Lo cierto es que lejos estaría de imaginar que 1500 años después su consumo se hubiese extendido por todo el mundo.

Por lo general, la palabra whisky se refiere a aquel que es producido en Irlanda (aunque algunos difieren de ello) y Escocia a partir de la destilación de cebada malteada y otros cereales. El término scotch whisky únicamente se utiliza para los destilados escoceses que han pasado por un proceso de añejamiento de al menos tres años.

Además existen diferentes categorías, entre ellas, single malt whisky (hecho solo con cebada malteada en pequeños alambiques de cobre, envejecido en barricas de roble y procedente de una destilería; de sabor complejo con notas ahumadas y alta graduación alcohólica); grain whisky (de cuerpo y sabor ligero, se elabora de cebada, maíz o trigo sin maltear) y blended scotch whisky (obtenido de la mezcla de whiskies de malta y de otros granos provenientes de distintas destilerías).

El whiskey hace alusión al fabricado en Irlanda, Estados Unidos o Canadá (e incluso en otros países) y las diferencias entre ellos radican básicamente en los ingredientes y el proceso de añejamiento. En Irlanda, por ejemplo, se usa sobre todo cebada malteada pero con una triple destilación y el envejecimiento va desde tres hasta doce años. De sabor menos ahumado que el escocés, es también más suave y ligero.

El bourbon es exclusivo de Estados Unidos. Su invención se atribuye a Jacob Spears, quien inició su fabricación en el siglo XVII en Kentucky, lugar que hasta la fecha es el principal productor de este destilado. Debe contener un mínimo de 50% de maíz y el porcentaje restante puede ser de trigo, cebada o centeno; se destila una vez y es añejado en barricas nuevas de roble carbonizadas. A diferencia del whisky y el whiskey, tiene un pronunciado sabor a caramelo.