Vinos orgánicos, biodinámicos y naturales

Vinos orgánicos, biodinámicos y naturales

Cuando se habla de vinos no solo basta saber qué uva se utilizó o el tiempo de añejamiento, también hay que considerar los métodos de cultivo y producción, los cuales han evolucionado hacia técnicas más amigables con el entorno y la salud del ser humano.  Entre estas nuevas clasificaciones encontramos los llamados vinos orgánicos, biodinámicos y naturales.

Los vinos orgánicos destacan por la ausencia de sustancias químicas en sus viñedos, tales como pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos, además de métodos como radiación ionizante. En Estados Unidos, por ejemplo, para considerar un vino en esta categoría se debe excluir el uso de sulfitos, pese a ser un ingrediente primordial en su elaboración.

En México, Casa Madero tiene el viñedo orgánico más grande del país. Con un total de 77 hectáreas de vid, esta marca mexicana obtuvo en 2012 la certificación del National Organic Program de la Food & Drug Administration de Estados Unidos.

Por su parte, los vinos biodinámicos remiten a una propuesta de agricultura sustentable. Al igual que en los orgánicos, no hay intervención de elementos químicos. La diferencia radica en su visión holística, en la que la finca es un organismo vivo, incluyendo animales y plantas. Por ejemplo, se utiliza estiércol de animales mezclado con hierbas medicinales. Pero la característica principal de este tipo de vinos es su calendario basado en los movimientos de la Luna, el Sol y la Tierra.

En las Viñas del Sol en Mexicali, donde se produce el vino Santos Brujos, se realizan rituales como el entierro de cuernos de vaca, rellenados con nutrientes naturales. Esta finca tiene el certificado internacional Demeter, que se otorga a granjas que utilizan cultivos biodinámicos.    

En cuanto a los vinos naturales, o también conocidos como “vinos desnudos”, más que un asunto agrícola, tiene que ver con la producción final de la bebida. Estos vinos son menos manipulados al llegar a las bodegas (no se añade ni quita nada para su fermentación) por lo que podría decirse que son más vivos. No se agrega azufre ni levaduras, sino que se utilizan elementos propios del ambiente.

Vena Cava es un ejemplo de esta clase de vino en México. Establecido en 2005 por Phil Gregory en Valle de Guadalupe, Baja California, la filosofía de esta marca descansa en la experimentación de distintos métodos de vinificación para lograr la creación de vinos naturales. Otro nombre conocido en este rubro es Bichi, originaria de Tecate.