El auge de los vinos sudamericanos

El auge de los vinos sudamericanos

En las últimas décadas hemos visto incrementarse la popularidad internacional de los vinos sudamericanos, particularmente de los argentinos y chilenos. Según recientes estadísticas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, Argentina ocupa el quinto lugar en producción a nivel mundial, seguido por Chile en la sexta posición.

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Buena parte del auge en la demanda del vino de Argentina y Chile está relacionado con su equilibrada combinación de calidad y precios competitivos. Pero también tiene mucho que ver la tradición del cultivo de la vid introducida por los colonizadores españoles en el siglo XVI y con la historia moderna de la viticultura de ambos países, misma que se remonta a unos 150 años.

En el caso de Chile, dos hitos han marcado su industria vitivinícola. El primero, a mediados de 1850 cuando -apenas unos años antes de que la plaga de la filoxera arrasara con los viñedos europeos-, se injertaron cepas francesas entre las cuales se desarrolló la variedad Carmenère, considerada casi extinta y que hoy es insignia del vino chileno. El segundo, a inicios de la década de 1980 y de la mano de la compañía española Miguel Torres, significó la modernización de los métodos de producción y la expansión de nuevas áreas de cultivo.

La superficie destinada al viñedo se concentra hacia lo ancho del país, entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes, y está dividida en seis regiones con sus respectivos valles: Atacama (Copiapó, Huasco); Coquimbo (Elqui, Limarí, Choapa); Aconcagua (Aconcagua, Casablanca, San Antonio); Valle Central (Maipo, Rapel, Curicó, Maule); Sur (Itata, Bío-Bío, Malleco); Austral (Cautín, Osorno). Entre las bodegas existentes destacan Concha y Toro, Cousiño Macul, Errazuriz, Los Vascos y Miguel Torres.

Los vinos argentinos

La historia moderna del vino en Argentina se desarrolla de manera bastante similar y en paralelo a la de Chile, aunque tuvo un declive importante de 1982 a 1992, cuando más del 35% de los viñedos existentes se erradicaron debido a la disminución del consumo interno.

Actualmente, la zona vinícola se extiende al pie de la Cordillera de los Andes, a lo largo de más de 2,400 kilómetros, en cuatro regiones: Norte, Cuyo, Atlántica y Patagonia. Esto representa una extraordinaria diversidad de microclimas y suelos, donde la altitud juega un papel fundamental. Es decir, son viñedos continentales ubicados en valles secos a gran altura y alejados de las influencias del océano, cuya agua de riego proviene fundamentalmente del deshielo andino.

La mayor producción de uvas se enfoca en las varietales tintas y de ellas la Malbec indudablemente es la que mejor refleja la identidad del vino argentino. Nombres como Catena Zapata, Navarro Correas, Noemia, Bodega del Fin del Mundo o Zuccardi son algunos de los que vale la pena tener en mente.