Los insectos: deliciosos protagonistas de la cocina prehispánica

Los insectos: deliciosos protagonistas de la cocina prehispánica

Habrá quienes los encuentren repulsivos, pero lo cierto es que los insectos han formado parte de la cocina mexicana desde tiempos prehispánicos. Fray Bernardino de Sahagún, en su Códice Florentino, documentó la descripción de al menos 90 especies de insectos que los indígenas comían en los primeros años de la época colonial.

Se calcula que en todo el mundo existen más de 1,600 especies de insectos comestibles. De ellos, México posee alrededor de 540, los cuales principalmente se producen y consumen en los estados del centro, sur y sureste de nuestro país.

Además de ser considerados como exóticos y deliciosos manjares, está comprobado que los insectos son un alimento de lo más nutritivo y saludable por su alto porcentaje de fibra, proteínas, grasas, vitaminas y minerales, siendo inclusive mejores que la carne de cerdo, res o pollo. Indudablemente esto es una buena razón para que, si aún no lo has hecho, te animes a probarlos.

Entre la gran variedad de insectos mexicanos que existen, algunos de los más populares son:

Chapulines

Los encuentras todo el año, pero aquellos provenientes de los Valles Centrales de Oaxaca son reconocidos como los mejores pues se crían en terrenos de alfalfa. Los más pequeños suelen ser más apreciados por tener un sabor más delicado que los medianos y grandes.

Escamoles

De gusto fino y delicado, como a mantequilla, estos huevos o larvas de hormiga (llamados el caviar mexicano) son recolectados desde principios de marzo hasta finales de mayo sobre todo en Hidalgo y Tlaxcala, donde se preparan de diferentes formas (desde mixiotes, tamales y sopas hasta en tacos).

Ahuatles

Los también conocidos como ahuacles, son los huevecillos del mosco de agua o axayacatl. Para los mexicas eran un alimento básico que recolectaban con redes finas en las zonas lacustres de la antigua Tenochtitlán. Su sabor recuerda al del camarón y son muy cotizados porque resultan escasos.

Jumiles

Estas chinches de campo son particularmente famosas en Taxco, donde se recogen sobre todo de octubre a enero (de hecho desde hace más de 60 años existe una feria dedicada a ellas). Se comen vivos o fritos a manera de taco, o bien, asados y molidos para preparar salsas molcajeteadas.

Gusanos de maguey

Hay dos variedades de esta larva de mariposa que se cría en la base de la penca del maguey: el blanco, cuyo sabor es similar al del chicharrón de cerdo y se come frito o asado; y el chinicuil o gusano rojo del maguey (el clásico dentro de una botella de mezcal) es más pequeño y tiene mejor sabor que el blanco, en algunos lugares de Hidalgo se come vivo en salsa o asado en tacos con guacamole.

Hormigas chicatanas

De mayo a julio es la mejor temporada para disfrutar de esta delicia que tiene un gusto muy parecido al del cacahuate. Son típicas del centro y sureste de México, suelen comerse asadas en tacos y utilizarse para elaborar salsas, adobos y guisos.